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Asistente de IA para estudios jurídicos

Su estudio deja de contestar “cómo va mi causa”.

Donna atiende el WhatsApp del estudio, agenda las horas de los clientes nuevos y le muestra a cada cliente en qué va lo suyo, en castellano de persona. El equipo se dedica a litigar.

Un sábado, al WhatsApp del estudio

Hola, me despidieron el viernes y no sé qué hacer

Le busco una hora con la abogada que ve laboral. ¿Qué día exacto terminó el trabajo, y qué causal le pusieron en la carta?

Cuatro mensajes después

Listo. Le agendé la reunión para el martes 19 a las 10:00. La abogada ya tiene su ficha, así que va a llegar sabiendo de qué se trata.

Nadie del estudio contestó ese mensaje. El lunes en la mañana la reunión ya estaba en la agenda, con la contraparte anotada para revisar conflicto de interés.

El trabajo del estudio no es contestar el teléfono.

En un estudio chico, la misma persona que redacta contesta la puerta, agenda las horas y le explica a un cliente por tercera vez qué significa una resolución que dice “téngase presente”. Ninguna de esas tres cosas se cobra.

Donna se hace cargo de esas tres. Lo que necesita criterio sigue siendo de un abogado, y eso no se negocia.

Lo que llega todos los días

Tres mensajes que se repiten y ninguno necesita a un abogado para empezar.

¿Cómo va lo mío?

La misma pregunta, del mismo cliente, cada dos semanas. La contesta quien esté cerca del teléfono, y se contesta buscando en la Oficina Judicial Virtual mientras la persona espera en línea.

Quiero una hora

Alguien que nunca ha venido escribe un sábado. Si nadie contesta hasta el lunes, ese cliente ya llamó a otro estudio.

Me llegó un papel

Una notificación, un receptor en la puerta, una audiencia mañana. Eso no puede esperar al martes, y llega mezclado con los otros treinta mensajes del día.

Qué hace

Un número que atiende, una agenda que se llena sola y una causa que se entiende.

Contesta el WhatsApp del estudio

Un número que atiende a las once de la noche y el domingo. Distingue a un cliente de alguien que nunca ha venido, y a cada uno le ofrece lo suyo.

Toma la consulta completa

Materia, qué pasó, contra quién es y el RUT. Al abogado le llega la ficha lista, con la contraparte arriba de todo para revisar conflicto de interés antes de la reunión.

Agenda la hora sola

Mira la agenda del abogado que ve esa materia, ofrece tres horarios de verdad y escribe la reunión. Nadie del estudio toca nada.

Traduce la causa

El estudio pega el estado desde la Oficina Judicial Virtual y Donna lo convierte en una línea de tiempo que el cliente entiende, guardando siempre lo que dijo el tribunal al lado.

La traducción

El tribunal escribe para abogados. Su cliente no es abogado.

Donna guarda las dos cosas: lo que dijo el tribunal, tal cual, y la versión que el cliente entiende. El texto original queda siempre a la vista, porque es la prueba de que la traducción no se la inventó nadie.

  1. 1

    Notifíquese por el estado diario

    La resolución se dio por avisada publicándola en la lista diaria del tribunal. No va nadie a su casa a entregarle nada.

  2. 2

    Recibe la causa a prueba

    Se abrió el periodo para presentar pruebas. Hay un plazo corriendo y su abogado le va a decir qué necesita de usted.

  3. 3

    Autos para fallo

    El tribunal ya tiene todo lo que necesita y va a dictar la sentencia.

El portal del cliente

Su cliente entra con un código y ve lo suyo. Solo lo suyo.

El código lo entrega el estudio, nunca se registra nadie por su cuenta, y el estudio decide movimiento por movimiento qué se publica. Hay resoluciones que un abogado prefiere explicar por teléfono antes de que aparezcan en una pantalla, y eso lo decide él.

En qué va

Una línea, arriba de todo, con la fecha en que el estudio revisó el tribunal.

Qué ha pasado

La línea de tiempo traducida, con el texto original del tribunal debajo de cada paso.

Lo próximo con fecha

La audiencia o la reunión que viene, sin que tenga que preguntar por ella.

Los límites

Lo que Donna no hace, escrito antes de que lo pregunten.

Un asistente de IA en un estudio jurídico se juzga por lo que se niega a hacer. Estas cuatro no son advertencias de letra chica: están en el código, con pruebas que fallan si alguien las cambia.

No da asesoría legal

No dice si hay caso, no dice cuánto va a durar y no da un plazo. Un plazo mal dicho es un juicio perdido, así que los plazos los confirma el abogado y nadie más.

No opina sobre el juicio

Cuenta qué pasó, nunca qué significa. La diferencia entre esas dos cosas es todo el producto.

No consulta el Poder Judicial

La ley prohíbe el tratamiento masivo de los datos del sistema de tramitación sin autorización previa. El estado lo trae el estudio, que es quien tiene derecho a mirar su propia causa.

No decide sola sobre una urgencia

Si alguien escribe que hay una persona detenida o que le notificaron una demanda, para el formulario, contiene en una línea y le avisa a un abogado en el acto.

Quién ve qué

Cuatro niveles, y el filtro va dentro de la consulta.

En un estudio esto no es una preferencia de configuración: es secreto profesional. Por eso los permisos no viven en la pantalla que dibuja sino dentro de cada consulta a la base. Una causa que no le toca a alguien no llega ni siquiera al servidor que arma su página.

Quien escribe de afuera

Nada, hasta que el estudio le entregue un código. Donna ni siquiera confirma si un RUT es cliente: contestar que no lo encuentra ya sería contar algo del estudio a quien no debe.

El cliente

Su causa y solo la suya, con lo que el estudio publicó. Nunca el contenido de un escrito, nunca una conversación con la contraparte, nunca la causa de otro.

El procurador

Lo suyo y lo de las áreas donde trabaja. No ve la cartera del socio, y no porque la pantalla no la dibuje: porque la consulta no la trae.

El socio

Todo lo del estudio. Incluida la facturación y quién está atrasado en pagar, que son datos marcados como sensibles y que un trabajador no recibe nunca.

Para partir

Cuatro cosas del lado del estudio, y ninguna es una migración.

La lista del equipo

Nombre, número y qué hace cada uno. Se pega en el panel y toma minutos. Ahí mismo se define quién ve cada materia.

Las áreas que llevan

Civil, laboral, familia, lo que sea. Es lo que decide qué opciones ofrece el número y a qué abogado le llega cada consulta.

Un correo del estudio

Para el resumen de la mañana y para recibir lo que se le reenvíe. Sirve el que ya tienen.

El número de WhatsApp

Se conecta a través de la cuenta de empresa de Meta. El trámite lo hacemos nosotros, pero la cuenta tiene que existir a nombre del estudio.

Cómo se cobra

Tres partes, y la que más se usa no cuesta por mensaje.

No hay tabla de planes, y no es por esconder el precio: un estudio de tres personas y uno de treinta no necesitan lo mismo, y cobrarles con la misma tabla obliga a uno de los dos a pagar por lo que no usa. Se arma con el estudio en una conversación.

Por el estudio

Una cuota mensual por tener a Donna andando: el número, el panel, el portal de los clientes y todo lo que no cuesta por uso.

Por persona inscrita

Un estudio de cuatro paga menos que uno de cuarenta. Se cobra por quien está inscrito, no por cuántos mensajes manda: nadie tiene que racionar preguntas.

Por lo que usa IA

Entender un audio o leer una foto tienen costo por uso, con tope diario. Atender la puerta, agendar y traducir la causa NO: eso es determinista y no cuesta por mensaje.

Lo que preguntan siempre

Las ocho de la primera reunión.

¿Donna da asesoría legal?

No, y está impedida en el código, no solo en las instrucciones. No dice si hay caso, no dice cuánto va a durar y no da un plazo. Hay pruebas que fallan si alguien intenta cambiarlo.

¿Se conecta a la Oficina Judicial Virtual?

No. La Ley 20.886 prohíbe el tratamiento masivo de los datos del sistema de tramitación sin autorización previa, y en julio de 2026 la Corte Suprema confirmó que esa autorización se puede negar. El estado lo trae el estudio, que es quien tiene derecho a mirar su propia causa: se pega desde el panel y Donna lo traduce.

¿Y el secreto profesional?

Es el eje del diseño. Los permisos van dentro de cada consulta a la base y no en la pantalla que dibuja, así que una causa que no le toca a alguien no llega ni siquiera al servidor que arma su página.

¿Dónde quedan los datos de mis clientes?

En Chile rige la Ley 21.719 desde el 1 de diciembre de 2026. Somos encargados de tratamiento y el responsable es el estudio. Todo dato de una persona nace con fecha de borrado y se purga solo, los archivos no viven en la base y se sirven con enlaces de vida corta, y los secretos guardados van cifrados.

¿Hay que cambiar cómo trabaja el estudio?

No. El procurador sigue revisando la Oficina Judicial Virtual como siempre; lo único que cambia es que pega el estado en una caja en vez de explicárselo por teléfono a cada cliente.

¿Qué pasa si Donna no entiende algo?

Lo dice y escala a una persona. Nunca inventa un dato ni responde a medias, y lo que no pudo atender queda marcado en el panel para que alguien lo vea. Un asistente que no puede decir que no pudo es peor que no tenerlo.

¿Y si alguien escribe una urgencia?

Si aparece una detención, violencia, una notificación o una audiencia con fecha, el formulario se corta y se avisa a un abogado en el acto. En una detención además entrega el número de la Defensoría, que atiende gratis las 24 horas, porque un estudio chico puede tardar horas y un control de detención es en veinticuatro.

¿Cuánto demora tenerlo andando?

El panel y el portal quedan el mismo día. El número de WhatsApp depende del trámite con Meta, que lo hacemos nosotros y suele ser el paso más lento.

Para verlo funcionando hace falta una conversación de veinte minutos.

Le mostramos el número atendiendo, el portal con una causa cargada y el panel donde su equipo pega el estado. Con eso queda claro si le sirve o no le sirve, que es lo único que importa en esa reunión.

Donna, la asistente de tu estudio jurídico